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jueves, 26 de febrero de 2015

UNA CITA FATAL - HÄG Y DORA


Dora llegó a casa, después de haber recorrido bajo la lluvia incesante que  la acompañó desde su llegada a la isla, en la que ella había tenido una reunión importante. 
Él la aguardaba allí... en aquella isla que le apartaba de todo, Häg siempre esperaba a la dulce Dora, que siempre acudía a su cita, en una casa ubicada en  el casco antiguo de la ciudad de Palma de Mallorca.

La luz seguía encendida, incluso pudo ver aquellos reflejos que saltaban por la T.V que cambiaba de intensidad mediante trallazos que impactaban en la casa abandonada de en frente de la casa de Häg, donde los viejos faroles daban cierta calidez y algo de tenebre por las características arquitectónica.

- Häg ¡No veas la que está cayendo! ¡A ver si te cambias de zona, que me las he visto negras para que un taxi a pudiera llegar sin siquiera acceder a esta callejuela...! ¿Más a estas horas, Hag!.


oil on canvas, 1971 Pedro Lara, padre.
Colección Privada oil on canvas
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- ¡Buenas noches, Dora. Te llevo esperando dos meses… toma y date una ducha que te vas a constipar y también al final voy a tener la culpa  de que se haya alargado tu reunión... ¡Hummm.... es casi la medianoche -   Häg le contestó mientras todavía llevaba el delantal con el que había estado toda la tarde preparando la cena, mirando un reloj de pared reafirmando sus palabras. 

Dora miró el reloj se giró con con un gesto disciplinado y firme, como diciendo (Tiene razón... es muy tarde, pobrecito, y siempre me espera)  

- Brrrr… ¡Qué frío!... Anda tontito dame la toalla, enseguida vuelvo a por ti - terminaba de decir con una simpática sonrisa en la que enseñaba aquellos dientes de forma pícara arrugando la nariz.
- Ehhh…! Time out! que te veo venir y quedan muchas cosas que contar ¿No crees?. Y toma la toalla… please baby - ella había empezado a desnudarse en el umbral de la puerta del Baño.
- Tontito tirame la toalla, que luego de cuento… - Häg casi por reflejo le tiró la toalla como aquellos que se tiran bombas de agua y que Dora recogió al vuelo - Jajajaja… bye bye - cómicamente arqueó su cuerpo manteniéndose en la arista y que con tono jocoso le lanzaba un beso, con un guiño.

 
  Al cabo de unos quince minutos Dora aparecía en escena de nuevo, haciendo cosquillas a Häg mientras terminaba de cortar un queso mahonés, no por él que no tenía pasión por la quesería. Ella llevaba el blusón de seda blanco niquelado, que parecía que a cuanta mayor oscuridad de la luz, más se contorneaba en sombras sus sombras hermosas. 


- Wooowww… !¡Vaya! cuánto más tiempo tardo en verte, vienes mejor  preparada - arqueando los ojos dijo Häg ante la visión de aquella escultura, que también formaban parte de su rol en su vida.

- ¡Tú qué me ves con buenos ojos! ¿Estoy gorda? - se encogió de hombros la dulce Dora poniendo morritos. Y pestañeando rápidamente las pestañas, como si fuera la personaje de los dibujos de Betty.
Su vida más allá de eso era el de la toma de muchas decisiones, que podían hacer pujar por su empresa o una mala toma y dejarlos varados sin oportunidad, en lo que ella representaba una figura importante, imagen y máxima responsabilidad en grandes cuentas.

         Sin embargo ni Dora sabía lo que realmente quería, o tal vez fuese por como ella fue educada, en la que la organización, la disciplina, la programación y un largo, etc. que le llevaban hasta el estres,  formaba parte en su corrector como como en su imagen debido a su cargo, pero siempre tubo un punto rebelde, que también había establecido a sus padres, como una porción más de su estructura, así como la tenía con sus hermanos y amigos/as.

         Häg por otro lado, era comprensivo, y la entendía perfectamente, sabía perfectamente que que ella era así, y que jamás debería cambiarla, eso lo último, porque Dora sabía ponerse también  en su sitio, como lo había hecho tantas veces en las que había parado  los pies cuando alguien trataba ser un intruso ante las cosas de su trabajo..

Aunque también , sentía noches solitarias en las que sentía las ansias de poder abrazar un cuerpo tan delicioso como sólo Dora le había hecho vibrar hacía unos meses , desde que se conocieron y surgió esta relación, que ni tan siquiera ellos podían llamar de ningún tipo... Tampoco era tan complicada...

Häg era todo lo opuesto se había creado su propio mundo, aislado prácticamente, sin mucho más más que sus pequeñas historias de la vida. Hag como le solía llamar Dora y él eran dos almas gemelas en dos mundos paralelos, que aun estando separadas estaban unidas por el único lazo verdadero, el de su amistad fiel y honesta.

         Atrás le quedaron los malos recuerdos, que supo borrar aquella dulce mujer que le había enamorado con un simple guiño de nariz y unos ojos negros llenos de vida,  incluso muchas veces se guardaba, el decirte un te quiero, por no querer o no querer ser excesivo en la que ella que era libre como un pajarillo, ya habían establecido previamente, para no tener que entrar en discusión entre sí la forma de ver las cosas. Eso sí... debían ser siempre tal y cómo ella quería, que no le tocasen su trabajo, por no decir otra cosa, sin importar quien tuviera en frente, su objetivo era su objetivo, y aunque también se la veía enganchada al cariño que le daba Häg. Decía que el tiempo diría ya que no quería pasarse la vida dependiendo de su jefe y emprender con una buena cartera de clientes, emprender por su cuenta... una mujer excesivamente meticulosa en sus cosas y muy ceñidas a su horario, y su estilo de vida,pero
...ella era así...



         Ya estaban terminando una tabla de quesos, cuando ella se le acercó y le pidió un beso, cuando le había contado el motivo de este viaje, y que gracias a ella, el cliente no se iría, porque uno de sus administradores, Tuvieron un tanto por ciento mínimo de error en cuanto a una estadística de mercado de valores en la que había invertido una pasta, y casi los tira abajo.

- ¿Cómo negarte ese beso, que tanto he estado esperando?.





      Dora se le acercó juntando sus manos y cogiendo la cabeza de Häg llevó a sus labios un cálido ¡Muacccks! que resonó en toda la estancia.


      Todos sus sentidos se dispararon en aquél momento él también necesitaba de un poco de cariño, por algunos temas que lo habían dejado algo tocado.


Pero lo que sí estaba pasando es que se había encendió la llama de la pasión, y como flashbacks venían a la cabeza de Häg haciendo elevar los grados de su tetosterona que le pedía a gritos una vía de evacuación con la que no estallar antes de la emoción... se contuvo.


Dora iba a decir algo, aunque Häg ya le había parados los labios con el dedo índice tapando los labios de un tonalidad muy natural que le daban cierto brillo, y sin resaltar con su tez morena.

- ¿Y ahora qué te pasa, te iba a decir que pusieras algo de música, ya sabes… los ruiditos jijjiji… Me cortan cuando pienso que hay alguien detrás de esos muros, y es que en dos años nunca vi un alma… jajajaja…


                 (Ssshhhsss Dora escucha y calla que ahora la tontita eres tú con eso de que siempre espían, no sé quién iba a interesarse por nuestras noches ahhhh... y te la das de engreída, que no se quita ni los tacones, ni para estos menesteres… jejeje… Ufff... qué pienso si es de lo qué más quiero... Se le pasó contestarle en torno de guasa pero temió que aquellas palabras en una trifulca que luego no les lleva a nada, salvo a que han perdido el tiempo… algo tan valioso.
-          A ver Dora… escucha y déjate llevar es lo que quería poner “algo de jazz” que sé que te encanta… tu escucha…          - Cogió el mando y se pudo escuchar el débil ruído de un CD previamente preparado - Te tengo en cuenta, cielo… no vaya a ser que el lobo que espía ahí fuera, te oiga temblar las piernas…. Uhhhhh....
- ¡Tontito! No digas más tonterías y abrázame que he cogido frío con esta lluvia.
- Comme vous voulez ma belle dame …      - le devolvió el cojin que ella le había tirado cuando le contestaba jocosamente - ¿Tontito? Enséñame…


         
         Entre caricias y besos se fueron desnudando hasta el alma, él deslizaba los últimos botones de aquel blusón. Sus cuerpos vibran, mientras él rozaba con las yemas de sus dedos deslizándolas como si de una pluma se tratase, recreándose en todas las cavidades de su cuerpo en los que se detuvo, jugó, besó y lamió de sus pezones erectos, que endurecieron hasta hacerla enloquecer, lo mismo que a él, que a un ritmo acompasado iba acelerando la respiración… y eso era imparable, pues es donde la pasión crecía.


Estaban entrados en la pasión cuando Dora exclamó un grito…

-       ¡Lo ves…! ¡Aggghhh…!


hipermedular.org
Cortesía de hipermedula.org (grito de mujer)

-       ¡Hummmm…..! ¿Qué tan rico te llegó todo?  - con una cara de haberse quedado bien despachado, Häg casi conteniendo la respiración mientras se agarraba a la cintura de la Dulce Dora, exclamó.

- ¡ Anda y no digas más tonterías, Hag! estaba ahí en la casa de enfrente mirando por una ventana. Ya te lo he dicho miles de veces esa casa me escatima mucho. Nos observan.

- ¿Has fumado algo de “yerba”? Porque hija te veo algo alterada, si es que no tenías lo siento, ya sabes que a mí eso no me va. Estás paranoica por el estrés eso será…

- Brrfff… ¡Tú y tus infusiones!... - Oppps… a Dora se le puso cara de mosqueada se sentó a un lado de la cama, y empezó a morderse la uña.


Algo la inquietaba, de eso no había la menor duda que cuando Dora se mostraba así, algo no le cuadraba, así que sabiendo esto de ella, Häg prefirió seguir tumbado como si aquello fuera sólo un pequeño imprevisto, surgido quizás desde un lado irracional, y por lo que realmente era por lo que sentía “jodido”.

- No te muerdas las uñas, Dora. Está bien imaginemos que realmente has visto a alguien...
- ¡Aún lo dudas! ¿Crees que miento? - Interrumpió con una sacudida que se puso de frente a la cara de Häg.

- ¡Nooooo…! verás suponiendo que haya alguien, perdón... ¿no te has parado a pensar si es un Okupa, un transeúnte que no ha encontrado albergue? Más como tú has llegado, empapada por la lluvia.

- ¡Ayckkssss… también puede ser, pero me huele mal - Agachó la cabeza con resignación y empezó a mirar el destrozo que se había hecho en las uñas que tanto tiempo había tratado de de quitar ese vicio que nunca le permitía como a ella le gustaban

- ¿Entonces crees que es un okupa?

En aquél momento ni sabía qué responder, así que puso el achaque de la lluvia para amainar ya el tema.

-  Mira Häg, quizás sea lo que tu dices, mañana no podré desayunar contigo, y tal vez si te quedas dormido no nos despidamos, aunque sé que lo prefieres.

-  ¿A qué te refieres Dora? Sólo son las dos de la madrugada, al menos desayunar y despedirnos debidamente, como siempre.

 
- He de coger un vuelo esta misma madrugada a las 3:3hrs, de dos horas de vuelo, más luego si quiero llegar a tiempo a una reunión con una gente importante, he de alquilar un coche, llenar el depósito, y llegar en al menos dos horas por carretera… lo siento, Hag.

- No sé qué decir, Dora. Nunca digo nada, nunca tienes el tiempo suficiente, y nunca tienes en cuenta los pequeños detalles como es algo tan simple de al menos, desayunar ¿No lo crees?
 
- Sé que es importante para ti… esos detalles que te hacen especial, pero cielo yo ya sabes que a my way - De momento he de seguir con lo previsto. Y no te vayas a pensar que hay otro, porque no lo hay. 
 
- Sí eso es cierto y podría poner la mano en el fuego, que sé que no me quemaría... En el fondo es lo que a ti te va realmente bien, alguien que no se trate de inmiscluirse en tus asuntos, también que yo no me interese en tus tratos, que no te ponga en discusión lo que debes hacer. Y en este caso como dueña de tu vida, haz lo que quieras y lo que te haga realmente feliz, te quiero, pero claro también hay algo me dice que no será en vano y que cambies de idea, una vez conseguido lo que te propones. Si quiero que sigas viniendo he de aceptar tus condiciones, si no te perdería. Y no sé lo que más me dolería, si estar contigo o sin ti.
- A ver Häg… mmmm.... yo sé cual es tu propósito conmigo, y es adorable, también lo quiero yo, pero ya sabes de momento no entras en mis planes y sabes cual es mi opción que trabajes conmigo, porque debes estar preparado a llevar este ritmo de vida en el futuro.
  
Pump… Pump… Pump… y seguía aquel horrible sonido que provenía de la calle.




-   ¿No me digas que son tiros Häg? - preguntó angustiada cuando estalló el ruido que provenía del salón
-   No creo Dora nunca he oído un tiro así. son como ondas expansivas de cristales rotos en secuencia… ssshhhh…. parece ser que ha parado. ¡Voy a ver!.
- Te acompaño, no me voy a quedar sola… espera un momento, en el bolso llevo un spray ahuyentador. Por si hace falta.

- No seas exagerada...

Se levantaron y ella cogió aquel spray de color negro que cabía en su mano, que guardaba en el bolso, se miró a sí misma y miró también a Häg, algo le hizo gracia.

-    ¡Häg! ¡Más vale que nos vistamos un poco! jajaja… -   se miró como avergonzada viendo su desnudez, tapándose de un modo que resultó grotesco, no por taparse los senos y el pubis, sino como si fueran dos desconocidos, cuando 10 minutos antes habían pegado un polvo, si se le podía llamar de alguna manera.

Häg sonrió; pero también quedó extrañado ver a su dulce Dora de aquel modo, sabía que estaba nerviosa, la carcajada era diferente, casi rozando la histeria.

Entraron en el salón, foco de donde provino el primer estruendo.

- ¡Oh Dios!. ¡Está todo hecho añicos…! Debió ser algún remolino de viento que le sirvió esta calle como una fuga. - Dijo Häg llevándose las manos a la cabeza.
- ¿De verdad crees que ha sido el viento? Mira la casa de enfrente, está totalmente con las luces encendidas. Menos mal que hace más de 20 años que nadie entraba ahí, Häg, si no me crees míralo por ti mismo y lo verás con tus ojos, se aguantan bien firmes sus ventanas - dijo Dora refugiada detrás de la cortina apartándola como una que observa sin querer ser observada, sin desviar la vista de su foco principal que era la casa vecina, que se suponía que llevaba una veintena de años dejada al destino, sin habitantes que la habiten, salvo las posibles ratas.

- Mira Dora no me digas más… - iba a decir tonterías, pero también se quedó boquiabierto con lo que observó - ¡No me lo puedo creer! imposible!

    A través de las luces de las ventanas de la casa abandonada, de forma dantesca entre una música extraña que les trajo el viento, con palabras casi enmudecidas, entre otras voces...

- Aycksss… Hag… nos están observando... ¡Apártate de la ventana!


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